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Oury Jalloh se llamaba una persona joven negra que vivía en la ciudad de Dessau, en Alemania. El siete de Enero de 2005, Oury Jalloh fue encerrado en una celda, después de una brutal paliza por parte de agentes de la policía de Dessau........



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NUEVAS
POSTALES DEL PLANETA AZUL


LA MENTIRA TIENE PATAS CORTAS 
DEL “CASO TRÓCCOLI” AL “CASO ABÍN”

 Por Andrés Capelan


Mientras el ex ministro José Mujica opina que “todos somos responsables” por las demoras que finalmente dieron por tierra con el pedido de extradición del terrorista Jorge Tróccoli al gobierno italiano, la Vertiente Artiguista, el sector al que pertenece el hasta ahora embajador uruguayo en ese país, Carlos Abín, ha pedido que su actuación sea analizada por su tribunal de ética.

Para Mujica, el hecho de que el pedido fuera entregado fuera de fecha es un caso de pelotudez telúrica: “nos jodimos por pelotudos”, dijo al ser consultado sobre el tema, refiriéndose no sólo a la displicencia de Abín, sino también a los 80 días que demoró la Justicia en traducir el exhorto y al hecho de que la parte demandante no pidió el levantamiento de la feria judicial para –según él– agilitar el trámite.

No opina así el abogado de los denunciantes, Oscar López Goldaracena, quien respondió a Mujica: "No creo en absoluto que todos seamos pelotudos sino que acá hubo un boludo, cuya única función era llevar el expediente al Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia. El expediente llegó en tiempo y forma a la embajada de Roma, por lo que había tiempo suficiente para presentar el pedido de extradición”, agregó.

Es un hecho constatado que la Justicia se excedió en el plazo que tenía para realizar la traducción del expediente al italiano, pero aún así, Carlos Abín podría haber entregado el exhorto a tiempo, si hubiera estado en Italia, claro. Porque ahora nos enteramos que el día en que llegó a Roma la valija diplomática con los documentos, el embajador se había hecho la rabona y andaba de paseo por Barcelona. No sólo no pidió licencia, no sólo no pidió permiso, sino que ni siquiera avisó a la Cancillería que se iba para Cataluña, y hasta pagó los pasajes de ese viaje particular con dinero estatal.

Pero además, dejó la embajada en manos de Tabaré Bocalandro, un diplomático de carrera afín al Foro Batllista, que en lugar de diligenciar el trámite se limitó a dejarlo en un cajón hasta que Abín volviera. Bocalandro sí fue diligente para –luego de que saltara el escándalo– remitirle copia de esos pasajes de avión a su conmlitón el diputado/senador Washington Abdala, quien los hizo públicos para vergüenza del canciller Gonzalo Fernández, que no sabía nada del asunto.

En estos últimos días, Abín intentó justificar su proceder en varios reportajes, pero en ninguno de ellos dijo que en semana santa se había ido a pasear a España. Mintió. “Les mintió a todos”, dijo una fuente de la Vertiente Artiguista al diario El País. Según esa publicación, “en algunos círculos de la coalición se indicaba ayer que Abin al conocer la denuncia de su viaje formulada el lunes en el Parlamento ante la comparecencia del canciller Gonzalo Fernández, habría señalado que su traslado a España obedeció a razones médicas”. Otra mentira más, piensa uno.

¿Porqué ocultó Abín ese viaje si fue por “razones médicas”? ¿Quién hubiera puesto alguna objeción a que lo realizara si ese hubiera sido el motivo? ¿Por qué no dejó prontos los recaudos pertinentes para que se diligenciara la entrega del exhorto aún en su ausencia? Una de las cualidades mas importantes en política (y en la vida en general, claro) es la lealtad. Al ocultar ese viaje, Abín fue desleal con el canciller Fernández y con el presidente Vázquez (quien de todas maneras al ver como se desarrollaban los acontecimientos, la pasada semana relativizó el apoyo solidario que le había brindado el lunes 5 de mayo).

También fue desleal con sus compañeros de la Vertiente Artiguista, que lo tenían en muy alta estima, por eso, luego de analizar su accionar, el sector resolvió el lunes remitir su caso al Tribunal Arbitral, el órgano que juzga la conducta de los afiliados al grupo. El diario El País informa que la presidenta del sector, Eleonora Bianchi, dijo que la propuesta de pasar a Abin al tribunal fue impulsada por militantes de la Vertiente de Montevideo.

"Lamento muchísimo que Abín estuviera en Barcelona", dijo anoche al diario La República el diputado de la Vertiente Artiguista Eduardo Brenta, y destacó que el sector “le trasmitió al canciller Fernández que nuestro sector respaldará toda acción, medida y decisión que el Ministerio de Relaciones Exteriores adopte sobre el caso, apoyaremos e impulsaremos las determinaciones que desde la Cancillería se entiendan necesarias".

Por su parte, la comisión de derechos humanos del Frente Amplio remitió a la Mesa Política de la coalición un planteo en el cual calificó de "graves" estos hechos, y solicitó que la Mesa Política le pida al gobierno que "establezca con absoluta claridad" la responsabilidad por la omisión y se actué en consecuencia.

Pero Abín sigue considerándose impoluto y dice que su “linchamiento público” obedece a la necesidad de encontrar un chivo expiatorio (“un chancho para degollar”, dijo José Mujica, que hasta ayer opinaba igual que Abín). Incluso explicó que "poner el cargo a disposición, cosa que es de orden (...) no significa que yo acepte bajo ningún concepto ser el responsable de la liberación de Tróccoli, sino que es una razón de índole política, de lealtad al presidente Tabaré Vázquez, hacia el Ministerio y hacia el Frente Amplio”. No, Abín, no. Ser leal es decir la verdad y usted mintió.

No conozco personalmente a Carlos Abín (*) ni tenía alguna inquina contra su persona. Por el contrario, me caía simpático, porque además de abogado, escribano y embajador, el tipo es escritor y los escritores me caen simpáticos a priori. Además, resultó ser que hace 25 años fuimos compañeros de militancia en la Izquierda Democrática Independiente. Si, está claro que es por esas cosas que más me duele su conducta. Y pienso y pienso y no le encuentro justificación a sus actitudes. ¿Hay algo más atrás de ellas? A esta altura, con tanta mentira, yo no me animaría a decir que no. - (*) Carlos Abín nació en la ciudad de La Paz, Canelones. Está casado y tiene 4 hijos. Es abogado y escribano. En 1985 integró el Grupo Asesor del general Líber Seregni y fue presidente de la Comisión Jurídica del Frente Amplio. Fue director ejecutivo del Instituto del Tercer Mundo. Participó en numerosos seminarios y talleres, y actuó como conferencista, panelista expositor o relator en diversos eventos desarrollados en el exterior. También ejerció como periodista. Colaboró con el semanario Brecha, en la Revista del Sur, como así también en publicaciones extranjeras. En 2003 publicó el libro "El Alca, un camino a la anexión". En 2004 escribió un ensayo sobre la inserción internacional de nuestro país, incluido en el volumen "Uruguay hoy". En 2005 publicó su libro de cuentos "Colgado del travesaño". En lo político fue miembro de los Grupos de Acción Unificadora (GAU) y revistó en los primeros cuadros de la Izquierda Democrática Independiente (IDI). (El Espectador)

                                                                        

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